La figurita
Que los tiempos cambian, ya lo sabemos. Que la juventud actual maneja otra serie de valores, diferentes a los que sobre ellos fuimos formados en nuestra niñez y adolescencia, es claro.
De cualquier manera, hay hechos que aun nos siguen llamando la atención. Ver a un jugador juvenil que por primera vez en su vida es citado para entrenar o, en el mejor de los casos, debutar con un primer equipo, nos causa sana envidia y añoranzas. Nos remonta a los tiempos que experimentamos esas divinas sensaciones.
Sin embargo, nos alarma la desidia de algunos jóvenes potenciales jugadores que, cuando esta oportunidad les llama a la puerta, lo toman como algo más, como que “ya era hora” o “¿llevarme para jugar 10 minutos?”. Hasta parece que poseen ciertos derechos adquiridos por la ley del mínimo esfuerzo.
Una citación para el primer equipo, debería ser un nuevo mojón a dejar atrás en la carrera de quien desea llegar a ser alguien en el fútbol. Es un sueño que muchos acarician y que muy pocos cristalizan. Constituye un motivo de alegría e impulso para encarar nuevos retos.
Una de las claves, como en toda faceta de la vida, es mantener la humildad, el espíritu de sacrificio y el afán de superación: valores que provienen de la cuna familiar.
Y nosotros, los Entrenadores, ¿cómo entramos en esta "historia"?. Parece de sentido común, aunque con frecuencia, éste no es el más común de los sentidos……….......
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